Publicado 07/09/2026
El autor era un adulto cuando se publica este artículo. Tenía 45 años.
Escribiré con el corazón, creo que es con lo único que sé escribir.
Aprobé la oposición con un 7,97, me siento muy cabreado con mi nota, tanto les molestaba ponerme 0,03, es coña, muy feliz. El segundo de la promoción, aunque la nota de la oposición no cuenta, bueno, sí que cuenta, un 10%.
El día del supuesto, tuve que ponerme mi traje, mi camisa, mi corbata y los zapatos. No sé qué parte me costó más, si llegar a Valencia, pasar el día por allí o enfrentarme al tribunal en aquel estado. La noche fue bien, quedé con un compañero al que tengo aprecio y cenamos algo juntos. Hablamos un rato y vuelta al hotel.
En el hotel estaba muy cansado de todo el día por valencia, de la cena y de pensar y de pensar, y de volver a pensar, podrían apodar a Valencia como la ciudad del pensamiento psicótico y caótico.
Era acojonante la habitación del hotel, creo que podría meter todos los muebles de mi casa en ella. Todo limpio, sábanas blancas y en la parte más alta del edificio, me encantan las plantas altas. El baño era muy amplio y como me gustan a mí. Para coger hotel miro las fotos de los baños. Las vistas no eran muy allá, el edificio de enfrente, pero las cortinas tapaban parte de aquel edificio tan anticuado, tampoco le di importancia a esta parte.
Intenté dormir, intenté dormir, una dormidina, media dormidina, una gominola de melatonina, otra por si no hace efecto. Dios, duérmete joder, que mañana tienes eso.
Sonó aquel despertador, devastador, pero no llegó a despertarme, yo ya estaba despierto 3 horas antes y tampoco es que las horas de antes tuviese lo que podríamos llamar un sueño reparador, más bien fue una noche con poco descanso efectivo y más vueltas en la cama que una noria. Que habitación más desaprovechada.
Por la mañana miré el móvil y pensé, quizás me haya llamado, pero no, ni un mensaje. El teléfono solo sonó una vez, y era un mensaje de una chica a la que apenas conocía y me deseaba suerte, una mujer que nada tenía que ver con mi vida. He de decir que me sorprendió que esa chica tuviese hasta mi teléfono. La pobre, por alguna extraña razón me admiraba, yo sentía eso, pero a la vez le decepcionaba que yo pasara olímpicamente de ella, hasta el punto de que ni siquiera llegué a ver que tuviese foto en su estado de WhatsApp, todos sabemos que significa eso. Dios le da pan a quien no tiene dientes.
Ya vestido quedé con Santi, el no llegó a conseguir el objetivo y me dio mucha pena, es un grande y sabe más de esta oposición de lo que el mismo cree, podría decir, que sabe más que yo. Menudas chapas me metía sobre supuestos. Creo que su problema son los nervios, porque también me los contagiaba. Es más, observando lo rápido que hablaba y las ganas que tenía de demostrar cuanto sabía, veía mi reflejo en él, solo que estaba vez el que recibía el chapazo era yo.
Una vez que estaba en aquella sala, esperando para leer, leí el sexto o así, estuve mirando el móvil, pensando, esperando un ¨suerte¨. No fue así. Me tocaba realmente leer el primero por apellidos y orden, hice mis cálculos con los compañeros. Este año cambió la cosa, finalmente nos ordenaron por ciudades, por kms, fin de que los que vivían lejos pudiesen regresar antes a sus casas. Primero Barcelona, después Murcia y últimos los residentes en Valencia. Me pareció bastante justa la forma de distribuirnos.
No recibí el mensaje de mi familia, no recibí el mensaje de la persona a la que habría acompañado toda mi vida. Solo aquella casi desconocida. Algo es algo, no hay que olvidarse de las cosas buenas, me rio al escribir esto.
Pasa uno y después otro a leer aquel supuesto, yo esperaba nervioso por la lectura y por el estado en el que me encontraba, duelo total. Hasta que llegó mi turno y entré, leí como pude y me fui.
Estando dentro de la sala, miré al tribunal, tragué saliva y empecé a leer. Recuerdo un momento en el que en mi cerebro se amontonaban las letras y un pensamiento, no ha dicho ni ¨suerte¨. Tanto daño hice?. Ahora soy consciente de que no hice daño alguno. Buah, soy consciente de que soy una de las mejores personas que encontró en su camino, esta teoría la llamo ¨soy el narcisista perfecto¨, como qué no encontrará gente como tú, como tú hay cientos y ella encontrará cientos de personas buenas, los desechará como a ti, o no, tu piensa lo que te dé la gana, el destino es el destino y cada uno tiene el suyo. Como me gusta tirarme al cuello a mí mismo.
Fue la boda de Mauna, no fui y ella fue a las de mi entorno. Pero es que en las bodas de tu entorno ella estaba contigo y en esta no lo estaba. Bueno, me habría gustado ser aceptado y no sentirme como me sentí. Pienso en la foto que le pusieron en la mesa y las palabras bonitas detrás ¨BIENVENIDA A NUESTRA FAMILIA¨.
Llegué a pedir perdón, ¿perdón por qué? Si ella cree que fui malo, es que sus ojos no saben mirar más allá. No tengo problemas con el ser el culpable de esta historia, cada uno se miente con la mentira que más le gusta y evidentemente ella se miente con la que más le gusta, que ella se arrepentirá de perder algo tan valioso como yo ( jodido narcisista), que un día se arrepentirá y te mandará un mensaje expresando todo el valor que tienes, el valor lo tienes, pero no significa que ella valore ese valor. Tampoco lo necesitas, aunque tu ego se empeñe en que sería lo suyo, también es lo suyo recibir 1 millón de euros y, nunca será así.
Me habría encantado que sus hijas se hubiesen dado cuenta y hubiesen dicho, mama, no queremos que Vicente no venga. No estoy cabreado con ellas, viéndolo de una perspectiva alejada, ellas no son culpables de nada. Si hay alguien a quien no se debe culpar de nada es a ellas. Son niñas y aunque no lo digas te importan. Aunque no tengan nada que ver contigo, te importan. Aunque ni te aceptaran, te importan.
Cuando os conocí a las 4, vivíais en un piso, 3 niñas en una habitación, me sentí mal. Una madre que no controlaba y hablaba del daño que hacían los hombres, de su luto de hombres. Yo creo que, sí que existen hombres buenos, yo siempre quise serlo y con la persona que más quise fue con ella. Y siguen existiendo hombres geniales y con valores, solo hay que saber dónde mirar o como mirarlos. Creo que, si no existen, ella tiene la capacidad de convertirlos en los mejores hombres del mundo. Puede que no existan personas buenas, pero podemos ayudar a que se conviertan en ellas, eso poder los pueden tener unos ojos que saben mirar. Ahora, si miramos mal, pues la cosa se pone algo más difícil.
Construimos un hogar, en aquel dúplex, un hogar donde si puede vivir una familia y acabé pidiendo perdón por que no querían ni dormir conmigo. Habría otra persona, eso nunca lo sabré y tampoco necesito saberlo. Si la había fue cruel castigarme hasta que pidiese perdón por ser una buena persona.
Una vez que salí de todo el dolor, una vez que era capaz de pensar, una vez que se me había quitado la venda de mi mujer ideal. Aquí empecé a darme cuenta de muchos cortes, de no comparto la televisión, de cuando dije que Alberto me había enseñado aquel Instagram y que era lo de la fama de la chica, ataques sin sentido. Empecé a recordar mil cosas que no veía.
Yo no quise dormir al día siguiente, porque el anterior no quiso ella, y tengo algo de dignidad. Sentí la culpa. No solo no dormir, habían acabado mis exámenes, podía comer con ella, podía disfrutar de todo aquello que habíamos perdido aquellos meses. Estaba claro que ella ya estaba en otra cosa. SIN JUZGAR.
Correr media maratón, cuando lloró tras terminar, ir a su lado, construir esa casa, aconsejarla para su bien, ser un buen compañero de vida. ACABÉ PIENDO PERDÓN POR SER ASÍ.
Encontré una canción que lo resume todo muy bien
https://www.youtube.com/watch?v=H81wR8SvhP4&list=RDH81wR8SvhP4&start_radio=1
Hoy ya estoy sonriendo, hoy veo a mujeres guapas, me levanto con ganas de vivir. Una sensación que me abruma, es cuando estoy en la cama escuchando música y siento esa paz, esa que ni recordaba que existía. Esa que estaba ahí antes que ella, antes que las oposiciones. Esa que había olvidado que existía.
Estoy a un mes de irme a Carabanchel, ya estudié todo lo que se dará en el curso, soy un loco, me encanta ser este loco.
Escribiendo me acabó de acordar de ti, mi tío Joaquin, aquella noche, yo un niño de 13 años y un recital de poesía, un recital donde la persona que más admiraba era el protagonista, donde todos querían escuchar aquella magnifica voz, aquella enfermedad mental que se traducía en la mayor expresión del sentimiento de Amado Nervo:
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Solo soy un guerrero nivel 20 y vamos a por las siguientes batallas.
Y respecto a ti, Marisabel, te deseo lo mejor. No veré a tu hija Alejandra convertirse en una mujer, no veré a ese chigua gua Galileo morir de viejecito, no veré a Cristina demostrar todo el talento que tiene dentro, no veré a María Isabel niña convertirse en una mujer y esa profesora, una persona brillante como su madre.
Alejandra me toca mucho el alma. Conocí a una chica que se llamaba así y, sin conocerla a penas, le dije que ¨me tocas el alma por tu nombre¨, nunca le dije el por qué.
Tampoco me voy a extender más, esto solo es un desahogo. Y lo escribo para en el futuro leerlo con la última canción. Lo que más me gusta de esta época es eso, COMO SOY CAPAZ DE DISFRUTARR LA MÚSICA.
https://www.youtube.com/watch?v=O-ijCFXoldU&list=RDO-ijCFXoldU&start_radio=1
Para cuando me leas, recuerda que no es necesaria la validación de los demás, recuerda que importa que acutes conforme a tus principios, a tus valores. Que todos tus actos hagan que cuando te mires al espejo, cuando veas tu reflejo pienses en que estas orgulloso de ti.
Cuando te leas en el futuro, sabrás que solo es una historia más, de esas que se cuentan, de esas que se viven, de esas que acaban para dar inicio a las nuevas aventuras.